domingo, 12 de febrero de 2012

Cap.1_Parte 1: Y así comienza el día y termina la noche.

Desperté tirada en el suelo. Me sudaba el cuello. Estoy cansada de tener el mismo "mal sueño" cada noche de mi vida, pero no, ya no, ya es de día. 
Me acurruque entre las sabanas limpias y suaves. Quería seguir durmiendo, olvidarme del mundo, soñar, pero cosas lindas. Mariposas, flores, el canto de las aves pasaron por mi mente. Pero tenia que volver a la realidad, la peor de mis pesadillas.
Los rayos del sol iluminaron mi cuarto al fin, la luz me abraza cariñosamente y me da esperanzas entre tanta oscuridad.
No me desperté del todo, pero igualmente me puse una camisa blanca bordada con garabatos tirada en el suelo y un short que yacía al lado de la blusa. Bajé rápidamente las escaleras a desayunar, ya sentía que estaban por llegar los desesperados gritos de  mi madre por que coma algo. Elijí una manzana verde y le di un gran mordiscon apetitosamente. Fue ahí que escuche los agazapantes pasos de mamá por intentar atraparme sigilosamente por la espalada y sorprenderme con un beso y un abrazo.
Me di cuenta temprano, agarre el bolso que había preparado para las clases y salí corriendo por la puerta.
Es así como comienza mi día.



Me subí al bondi, una linea en la que jamas había viajado antes.
Comenzaba 3 año, los mismos compañeros, los mismos profesores, las mismas costumbres, un infierno.


Se me hacia tarde, el puto colectivo se tardo en venir, cuanto por fin me subí, me relaje, hasta que paro en las barreras del tren. Maldecía al mundo por crear las lineas que pasaban por las vías del tren, era mas rápido llegar caminando que esperar 15 minutos desesperado por que pasen esas enormes "cajas celdas" con ruedas con solo un destino.
Mis pelo lasio colorado comenzaba a tener estática, se levitaba lentamente, hasta quedar como una especie de león colorado de ojos verdes. 
Me arte, estúpido día, estúpido colectivo, estúpidos trenes me decía. Agarre mi bolso y me bajé del bondi.
En la calle me gritaban -Hermosa!!! Que culaso nena!!!
-Quiero hacerte un brrr en tus tetas mi amor!!!

-Veni colorada y haceme un pete
-Lindos ojos mi amor!

Y se quedaban mirando mis largas piernas, comenzando por la punta de los pies, subiendo por las medias piernas, por las rodillas, por mis muslos, contorneando mi culo dando vueltas y vueltas como en la montaña rusa, como si fuera una expocision de primera clase, admiraban mi cintura, y se quedaban trabados en mis pechos, como si algo les impidiera dejar de mirar.
Mi cara de porcelana con labios casi rojos, nariz perfecta, ojos verdes, pecas repartidas por todos los cachetes y mi pelo colorado era la atención de todo el mundo, niños, jóvenes, adultos y abuelos, hombres y mujeres, cada cual con pensamientos diferentes. Estúpidos hombres con pensamientos morbos, soñando con que les haga un pete.

Había terminado de caminar esas infernales cuadras llenas de miradas y llegue por fin a la secundaria, pero era un mundo diferente que al de la calle. Afuera soy el centro de atención, y adentro, lo contrario. Intento alejarme de todos lo mas posible, y mas que nada de Luciana y sus amigas Brenda y Melanie. Ya me habían pegado 2 veces en el baño. Me dejaron encerrada sangrando y se fueron como si fuera mierda. Nadie me había ayudado, hasta que entraron los profesores al baño buscándome por donde estaba por que habían pensado que me había rateado.
Luciana, la rubia platino, quería arruinarme la cara, y hacerme pedazos por ser así exteriormente, por envidia. Si fuera posible, con gusto le entregaría mi cuerpo, es horrible ser como soy. Todos te tratan diferente, todos quieren tirarse en sima, lo único que piensan los chicos cuando se ponen a hablar con migo es en mi desnuda, haciéndoles cosas chanchas, haría lo que fuera si se pudiera intercambiar cuerpos, pero no, lamentablemente no, no se puede.



Entre al aula, claramente tarde. Todas las miradas se posaron en mi, me admiraban. Y como si una pared obstruyera su mirada, dejaron de hacerlo en pocos segundos, una pared que yo construí por mi propio bien.
Las mismas personas, las mismas caras, los mismos comportamientos, pero había cambiado un poco. Algunos de mis compañeros ya tenían barba, los hombros mas anchos, mucho mas altos, se ponían cada ves mas lindos. Me agradaban los chicos de curso, me hacían reír per dentro sus pavadas, pero no lo expresaba exteriormente. Mi archi-enemiga, la rubia tarada, se daría cuenta, y comenzaría la guerra, en donde yo perdería. Por eso, no hablaba con nadie, no tenia amigos, no tenia coneccion alguna con ningún ser humano que no fuera mi familia. Mis únicos amigos eran mis 5 perros, un walmarán gris, Rocki, una rottweiler, Lola, un gran danes, Pipo y dos mestizos, Tom y Black. Y cada tanto resibia visitas de otros perros, que los alimentaba, curaba y los mandaba a adoptar a una familia que estaba segura que los querría.

Conocía todas las caras, menos una, y fue ahí cuando lo vi.

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